Esta semana tocaba de hablar de otra cosita. Pero las circunstancias ,mandan. Y las circunstancias son que estos días de atrás ha salido una individua que se dedica a la comedia hablando en Cadena Ser de que le hicieron una valoración de suelo pélvico, mofándose de la profesión, ridiculizándonos con el locutor, quejándose de la profesional que la atendió y de lo que le cobró, insultándola, ,y para más inri, afirmando sin tapujos que el suelo pélvico no existe y que es un invento para sacar los cuartos a la gente Todo eso, entre las risas y jaleos del otro individuo que tenía enfrente.

No os puedo decir el cabreo que me producen estas cosas. Que haya gente tan IGNORANTE, que se regodee en su estupidez, sí, lo siento, estupidez por no decir algo peor, y encima hable en una cadena de radio para no sé cuántos miles de personas que la escuchen, creyendo que tiene la verdad absoluta y atacando directamente a una profesional y a una profesión sanitaria con total impunidad es una vergüenza. Si no sabes, no hables.

Y hasta aquí, la publicidad gratuita a semejante ser. Ahora sí, os voy a hablar de la valoración de suelo pélvico.

 

QUÉ ES:

Es una consulta en la que, en primer lugar, un fisioterapeuta especialista en suelo pélvico te explicará en qué consiste este examen. Resolverá todas tus dudas al respecto si las hubiera .A continuación, como paciente, firmarás un CONSENTIMIENTO INFORMADO en el que ratificas que te han explicado y comprendes en qué consiste el procedimiento y lo aceptas. Con lo cual, no vas a ciegas. Creedme, los fisios de suelo pélvico nos aseguramos de explicar bien las cosas y de que los pacientes lo han entendido. Están en juego nuestro trabajo y nuestra integridad profesional. Nadie hace una valoración sin que haya un consentimiento informado firmado de por medio. O no debería, al menos. Lo mismo para el paciente. Nadie debería someterse a ningún examen médico si no le han informado antes de en qué consiste y lo ha aceptado.

Una vez que esto queda zanjado, el fisioterapeuta hará al paciente una ANAMNESIS con el objetivo de reunir datos sobre enfermedades previas, etc, para recabar datos que son muy útiles. Cada fisioterapeuta hará la suya propia, no todas serán iguales. En mi caso, se trata de un cuestionario un poco largo que a mi me da mucha información. Les pregunto sobre diferentes hábitos y situaciones relacionados con la salud en general y  del suelo pélvico en particular.

Por último, haremos el EXAMEN MANUAL. Y manual significa manual. Testaremos el abdomen, el diafragma y el suelo pélvico TOCANDO con nuestras manos. Porque eso es lo que hacemos los fisios, tocar. Valoramos si el abdomen es o no competente ante distintas presiones (por ejemplo, al toser). Valoramos si el diafragma tiene un tono normal, o está más “tenso” de lo que debería. Y por supuesto, valoramos cómo está la musculatura del suelo pélvico, y para eso lo haremos por vía vaginal y/o rectal, porque palpando es la mejor manera de valorar un músculo u órgano. Comprobaremos cómo están situados vejiga, uretra, útero y recto, si están descendidos o no lo están.

A continuación, con todos estos datos, el fisioterapeuta emitirá un diagnóstico y establecerá un plan de tratamiento, INDIVIDUAL y ADAPTADO a ese paciente en cuestión. Irá cambiándolo sobre la marcha, aprendiendo del paciente lo que le funciona y lo que no durante todo el tiempo que dure el tratamiento. Se preocupará por su paciente. Aprenderá con él y de él. Y si, por supuesto, le cobrará. Porque los fisios, al igual que los comediantes, los barrenderos, los ministros, los cajeros de supermercado, los catedráticos, los electricistas, los farmaceúticos y los tertulianos de telecinco, cobramos por nuestro trabajo. Porque algunos seguimos formándonos durante toda la vida, estudiando, asistiendo a cursos, simposios y demás,  generalmente en fines de semana, quitando tiempo a la familia y los amigos, echando horas de prácticas, leyendo mucho. Aprendiendo de otros que saben más, y aplicando algo suyo a nuestros pacientes que de repente funciona. Y entonces, se obra la magia. Y es cuando decides que tu profesión te encanta.