Hoy voy a hablaros de una etapa  difícil en la vida de una madre primeriza: el postparto. Y digo primeriza, porque con el segundo ya no te pasa. O mucho menos habitualmente. Mi amiga Irene, estupenda fisio, mamá y persona, lista donde las haya, siempre me dice dos cosas: una, que el postparto no es bonito. Y dos, que las futuras mamis en vez de ir a clases de preparación al parto, deberían ir a clases de preparación al postparto. Y cúanta razón tiene.

Que el postparto es muy duro, es una realidad. Si eres mamá, sabrás de lo que hablo. Si aún no lo eres, tranquila, porque es una etapa más, que hay que pasar. Se te juntan mil cosas: por un lado, la lactancia. No voy a entrar en debates prolactancia materna, ni de leche de fórmula. A día de hoy, creo que lo mejor, lo mejor para ti y tu bebé es lo que os haga sentir bien a los dos. Pero no estoy tan segura de cuántas mamás lo saben. Y eso hace mucho daño y causa gran sufrimiento a muchas madres primerizas. Y sentimiento de culpa, y frustración, y otras mil cosas que generan en la recién parida ansiedad y estrés.

Por otro lado, el cansancio. Cuando tienes un hijo, físicamente estás agotada. El proceso de parto es a menudo comparado con una maratón. Y así es como te sientes (No digamos ya si te han hecho una cesárea, a la que dedicaré un capítulo aparte, porque el tema lo merece). Y cuando quieres descansar, no puedes, porque hay una personita que depende de ti para todo, te necesita y no puedes descansar como te gustaría. Antes, las mujeres cuando parían, se iban a casa de sus madres, donde una legión de féminas las cuidaban hasta que terminaba el postparto. Lo pasaban en reposo junto a sus retoños, tomando caldos y recuperándose, y muy bien que hacían, porque a las primíparas hay que cuidarlas. Hoy, nos volvemos a casa con nuestro bebé y con nuestra pareja, y entre toma y toma, en vez de dormir, ponemos lavadoras porque se nos acumula la ropa sucia. NOOOO!!! El postparto es un momento delicado, no importa lo bien que te sientas, hay que aprovechar y descansar. Y dormir cuando duerma el peque, aunque ninguna lo hagamos. Y dejar que vuestras parejas, os cuiden. Porque la mayoría  están deseando hacerlo, además.

Todo esto ocurre mientras, como he dicho, te recuperas del parto. Si le añadimos el dolor de las heridas (desgarro, episiotomía o cesárea) la cosa se complica. Tu suelo pélvico está débil, tu cuerpo está volviendo a su ser, a lo que era antes del embarazo. Es un proceso complicado, que lleva su tiempo. Todo ello envuelto en un cócktail de hormonas que hacen a tu estado de ánimo subir o bajar a su voluntad. Lo dicho: el postparto es, como poco, curioso.

Cuando vienen a revisión, procuro animar mucho a las primerizas. Les pregunto por su parto, por sus bebés. Pero sobre todo, les pregunto cómo se sienten ellas. Les dejo que se desahoguen, les digo que lloren si lo necesitan, que llorar está bien. Libera mucho. A  mi también me lo dijeron. Ellas vienen para que valore su musculatura, los estragos que el embarazo y el parto han causado en su cuerpo, pero el alma es tan importante..La fisioterapia les ayuda a recuperar el tono muscular, a aliviar el dolor de esa episiotomía, a reprogramar la faja abdominal, a evitar las pérdidas de orina..pero siempre les digo que no tengan prisa. Que se den tiempo, que el postparto real no son 40 días, que dura cerca de un año, que es el tiempo que tardamos aproximadamente en volver a ser nosotras mismas. Que DISFRUTEN de sus bebés, que, en definitiva, es lo más importante. Que los huelan, los miren y los cojan todo lo que quieran. Que esta etapa es así, que nadie te prepara para la maternidad y también tiene sus luces y sombras. Y que, en definitiva, esto también pasará.