Hacía un montón de tiempo que no me sentaba a escribir por aquí a contaros cositas. En mi defensa diré que he estado muy liada con mi curso de Asesora de Lactancia (en breve os contaré un poco más) y con las mejoras del local en el que he abierto mi nueva consulta.

Hoy quiero hablaros del Síndrome de la llave. No sé exactamente a quién oí por primera vez hablar de él, no sé si fue durante el postgrado o luego, si lo leí o me lo contaron. Lo que sí sé es que se me quedó grabado y actualmente, he oído hablar de él, sin ponerle nombre, a más pacientes de las que me hubiera gustado.

Imaginaos salir de la oficina un día cualquiera sin pandemia. Imaginad coger vuestro coche, poner la radio y el piloto automático, salir de Madrid en hora punta. Imaginad que hay atasco. De repente, notas que tienes ganas de hacer pis, pero no muchas. Es el primer aviso de tu vejiga. No le haces caso, puede esperar (en condiciones normales, tu vejiga te manda muchos avisos antes de que tú le hagas caso). Imagina que tardas un poco más de la cuenta en llegar a tu destino. No tienes prisa, es jueves, está lloviendo un poco, y éste, por qué no, es tu momento antes del jaleo de baños y cenas. Escuchas la música y te relajas. Tu vejiga te da otro toque:” eeeh, me hago pis”…pero pasas de ella. Ya no queda nada para llegar a casa. Al cabo de un rato, aparcas. Te bajas del coche, coges el bolso, buscas las llaves, y de repente, te entran unas ganas horribles de orinar. Y justo, justo en el momento de meter las llaves en la cerradura, te das cuenta de que te estás haciendo pis encima.( De ahí su nombre: Síndrome de la llave, porque se te escapa el pis justo en el momento de meter la llave en la cerradura y no te da tiempo a llegar al baño)  Y no te lo crees, claro. ¿Cómo es posible que te pase algo así? Si ni siquiera tenías tantas ganas! Ha sido de un momento para otro, y sin avisar…

¿Seguro? ¿ Cuántas veces te ha avisado tu vejiga a lo largo de los años y la has ignorado? ¿Cuántas veces le decimos “un momento” y luego son veinte momentos? Tu vejiga se ha cansado de esperar, y tu cuerpo te ha traicionado y ni siquiera te has enterado. La INCONTINENCIA DE URGENCIA es así de puñetera. No la ves venir, no la puedes controlar. Tu vejiga es como un niño de dos años que, cansado de que no le hagas caso, te monta la rabieta cuando menos te lo esperas. Y si te lo hace una vez, lamento decirte que no va a ser la única.

QUÉ HACER EN ESTOS CASOS:

Si te has sentido identificada de alguna manera con estos síntomas, es hora de actuar. Como siempre os digo, esto no es normal. Hay que tratarlo, y buscar solución. La vejiga que se enrabieta al llegar a casa, te puede montar la pataleta en cualquier situación. Mejor buscar solución cuanto antes.

Lo primero de todo, educar a tu vejiga. Educarla como lo harías con tu hijo de dos años. Tienes que prestarle atención, pero sin que te esclavice. Tienes que marcar límites y normas. Para educar (en este caso, hablamos de reeducar ), hay que establecer unos períodos de tiempo en los que haremos pis. No deberían ser menores de 30 minutos y en ningún caso mayores de 2h. También intentaremos eliminar los pises del “por si acaso”, que son los que hacemos antes de salir de casa sin tener ganas o cuando llegamos a algún sitio para aprovechar. Hay que pararse a pensar si de verdad tienes necesidad o es solo algo preventivo. Y viceversa, si me estoy haciendo pis, me voy al baño, y no me espero porque estoy haciendo otra cosa y ahora no puedo: no quieras que tu vejiga de dos años te haga caso si tú la ignoras a ella.

Por supuesto, ir al fisio especialista en suelo pélvico. Utilizaremos todos los recursos a nuestro alcance. Una de las técnicas más utilizadas es la neuromodulación del tibial posterior para tratar la vejiga hiperactiva. La incontinencia de urgencia es la más complicada de tratar y requiere perseverancia. Hay que tener paciencia..como si de un niño de dos años se tratase.