No podía dejar de hablaros de los Hipopresivos y sus beneficios. Conocí esta disciplina hace ya algunos años, y puedo afirmar que me encantan. Primero, aprendí a hacerlos de manera autodidacta, investigando y bicheando por internet. La verdad es que empecé a introducirlos con mis pacientes con unos conocimientos muy, pero que muy básicos. Pero no iban mal. Después, me formé ya en serio, y me convertí en instructora certificada. Empecé a dar clases y me enamoré. ¿ Y por qué? No lo sé, porque son como echarse un novio soso, aburrido, y terriblemente repetitivo. Siempre lo advierto: los hipopresivos no son zumba. Pero funcionan, eso seguro.

Pero, ¿ qué son los ejercicios hipopresivos, realmente? Pues son un tipo de ejercicios que combinan respiración y posturas, para disminuir la presión dentro del abdomen, activando el diafragma, ejercitando musculatura abdominal, tonificando suelo pélvico y elongando toda la musculatura de la columna. Son difíciles de explicar, difíciles de entender y más aún de ejecutar, pero van estupendamente. Lo que se busca al realizarlos es activar la musculatura profunda del abdomen, la que no se ve, pero que realmente es la que hay que trabajar de manera exhaustiva, porque es la que está en contacto con vísceras y la que “sujeta”. Es nuestra faja natural, y hay que trabajarla mucho para que esté bien fuerte y ante un aumento de presión dentro de la cavidad abdominal, (por ejemplo, al estornudar), la presión vaya dirigida hacia atrás, hacia la columna y no hacia abajo (suelo pélvico). Con los Hipopresivos, al mismo tiempo que trabajamos musculatura profunda del abdomen activamos los músculos del periné, lo que hace de ellos los ejercicios ideales para empezar a despertar nuestro cuerpo tras el parto.

En sus inicios, fueron llamados abdominales hipopresivos, y se utilizaron como tratamiento para las mujeres que acababan de dar a luz. Con el tiempo, se ha visto que no sólo trabajamos abdominales, sino que hay involucrados muchos más músculos, como ya he dicho, y que están indicados para todos, salvo excepciones (embarazo, hipertensión, enfermedades cardíacas o respiratorias). En mi opinión, y después de numerosos pacientes de todo tipo, creo que el principal beneficio es sobre la postura. Es increíble cómo se puede cambiar una actitud postural con la práctica de estos ejercicios. Todavía recuerdo lo feliz que me sentí tras ver una radiografía de una de mis pacientes antes y después de un año de practicarlos de manera regular. Esta paciente presentaba una desviación de columna, y un año más tarde, se había corregido. Increíble.

Pero no nos engañemos, no son la panacea. En los últimos años se han puesto muy de moda entre las famosas, y eso está muy bien. Todo lo que sea divulgar y hablar del suelo pélvico, me encanta. Pero quiero que quede claro lo que los Hipopresivos no hacen: Adelgazar. Si quieres adelgazar, me temo que sólo hay dos premisas: comer sano y equilibrado, y hacer ejercicio. Los Hipopresivos no adelgazan. Porque no son un ejercicio aeróbico. Sudarás haciéndolos, pero por la precisión de las posturas. Pero no adelgazarás sólo haciendo Hipopresivos. Lo que sí conseguirás es reducir el perímetro de tu cintura, pero sólo porque habrás tonificado esa zona. Digamos que al ejercitar la faja abdominal, y más concretamente los oblícuos, la musculatura de esta zona está trabajada. Y eso se nota. También lo notará enseguida tu periné. Mujeres que presentan incontinencia urinaria, han mejorado muchísimo con su práctica. Creo que su segundo principal beneficio es éste. Pero también he de deciros, que como en todo, hay que ser constante. Y que no vale hacerlos porque los has aprendido a través de una pantalla. Como ya he explicado antes, son difíciles. No importa lo en forma que estés, te los tienen que enseñar. Y enseñar alguien cualificado. Y te tienen que corregir, al principio, continuamente, porque es fácil perder la postura. Y si la pierdes, por muy bien que hagas la respiración (o la apnea), estarás trabajando al 25%. Porque cada vez estoy más convencida de que en mantener una correcta postura durante la ejecución de los ejercicios está el 75% del éxito. Y si no hay nadie que te corrija, lo estarás haciendo mal, por mucho que te empeñes. Por eso, en este post no os cuento más. No os diré cómo se hacen, porque no os servirá de mucho. Os aconsejo que si queréis practicarlos, busquéis a alguien que, a pesar de lo aburridos que son, os haga amarlos. Que se curre las clases, que introduzca materiales como la pelota, el tronco o la pared, que os pique para que deis lo mejor de vosotras. Lo pasaréis bien. Y vuestro cuerpo os lo recompensará con creces.